La planta de marihuana, también conocida como Cannabis sativa, es una especie que requiere atenciones específicas para lograr un desarrollo óptimo. Desde la elección de las semillas hasta la cosecha, cada etapa influye directamente en la calidad final de los cogollos.
Cuidados esenciales de la planta de marihuana
El éxito de un cultivo depende de mantener condiciones estables en los factores clave: luz, agua, nutrientes, aire y temperatura.
Luz
La marihuana es una planta fotodependiente. En exterior necesita al menos 6 horas de sol directo al día, mientras que en interior se recomienda el uso de luces LED o de sodio, con un ciclo de 18 horas de luz y 6 de oscuridad en crecimiento, y 12/12 en floración.
Agua y riego
El riego debe ser equilibrado. Un exceso de agua puede provocar hongos en las raíces, mientras que la sequía debilita la planta. La técnica ideal es regar cuando la capa superior de la tierra esté seca al tacto.
Nutrientes
Durante la fase de crecimiento se requiere un mayor aporte de nitrógeno, mientras que en floración la planta demanda más fósforo y potasio. Es recomendable utilizar fertilizantes orgánicos y evitar la sobre-fertilización.
Temperatura y humedad
La marihuana se desarrolla mejor entre los 20 y 28 ºC. La humedad relativa debe rondar el 60-70% en crecimiento y reducirse a 40-50% en floración para prevenir la aparición de moho.
Poda y entrenamiento
Técnicas como el LST (Low Stress Training) o la poda apical ayudan a controlar la altura de la planta y a mejorar la distribución de la luz, resultando en una mayor producción.
Plagas más comunes en el cultivo de marihuana
Las plagas son uno de los problemas más frecuentes en el cultivo de cannabis. Detectarlas a tiempo es fundamental para salvar la cosecha.
Araña roja
Es uno de los ácaros más dañinos. Sus síntomas incluyen manchas amarillas en las hojas y telarañas finas. Se controla con jabón potásico o aceite de neem.
Trips
Son insectos diminutos que perforan las hojas y provocan decoloraciones plateadas. El control se logra con trampas adhesivas azules y biocontrol con insectos como Orius laevigatus.
Pulgones
Se alimentan de la savia y debilitan la planta. Se eliminan con extractos de ajo, jabón potásico o mariquitas depredadoras.
Mosca blanca
Provoca amarillamiento y caída de hojas. El uso de trampas cromáticas amarillas y tratamientos con aceite de neem son muy efectivos.
Hongos
El mildiu y la botrytis son los más comunes. Aparecen con alta humedad y mala ventilación. La prevención incluye mantener un ambiente seco y aplicar tratamientos con fungicidas orgánicos.
Cultivo de marihuana paso a paso
El cultivo de marihuana consta de varias fases que deben respetarse para asegurar una buena producción.
Germinación
Se pueden germinar semillas en servilletas húmedas, lana de roca o directamente en sustrato. La semilla debe colocarse en un ambiente cálido y húmedo.
Crecimiento vegetativo
En esta fase la planta desarrolla hojas y ramas. Requiere mucha luz y nitrógeno. Dura entre 3 y 8 semanas, dependiendo del espacio y el objetivo de producción.
Floración
Comienza cuando la planta recibe 12 horas de oscuridad al día. Se forman los cogollos y la demanda de fósforo y potasio aumenta. Es vital controlar la humedad para evitar hongos.
Maduración
Los cogollos se engrosan y la producción de tricomas se intensifica. El color de los pistilos y tricomas es un indicador de cuándo cosechar.
Cosecha de la planta de marihuana
El momento de la cosecha define la potencia y el efecto de la marihuana. Una recolección temprana produce un efecto más estimulante, mientras que una tardía genera un efecto más sedante.
Indicadores de cosecha
- Tricomas: cuando la mayoría están de color lechoso y algunos ámbar, es el momento ideal.
- Pistilos: deben estar en un 70-80% de color marrón.
Corte y secado
Se cortan las ramas y se cuelgan boca abajo en un lugar oscuro, ventilado y con 50-60% de humedad. El proceso dura entre 10 y 15 días.
Curado
Tras el secado, los cogollos se guardan en frascos de vidrio, abriéndolos diariamente durante las primeras semanas. Esto mejora el sabor, el aroma y la suavidad del humo.
Cuidar una planta de marihuana requiere paciencia, atención y constancia. Desde el control de la luz y el riego hasta la prevención de plagas y la correcta cosecha, cada paso influye en el resultado final. Con buenas prácticas, se pueden obtener cogollos de alta calidad, aromáticos y potentes.


